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22 de abril de 2013

Fisker Automotive guarda silencio y su crisis es ya un problema político para Obama

Hace algo más de un mes Henrik Fisker dejaba la marca que lleva su apellido, la situación convulsa de la marca tras haber detenido la producción en octubre del año pasado, sinceramente, nos apena, pero como veremos a continuación el Karma – valga el juego de palabras – no ha estado del lado de Fisker Automotive y su situación es más que delicada.

La bancarrota está a la vuelta de la esquina y mientras Fisker Automotive reduce su plantilla de trabajadores bajo mínimos y guarda silencio, la única solución posible en el futuro de la marca pasa por la entrada de un “benefactor” que la adquiera aún siendo consciente de que detrás existe un problema de proporciones épicas. Bloomberg hablaba la semana pasada del “gasto” que ha supuesto producir cada uno de los 2.500 Fisker Karma fabricados, como mínimo 500.000 euros por coche, salidos de los inversores en el proyecto y de los contribuyentes estadounidenses, puesto que Fisker se financió con un préstamo de 529 millones de dólares del Departamento de la Energía de los Estados Unidos.

La crisis de Fisker Automotive es también un problema político para la administración de Obama, volcada en su apoyo a los eléctricos y a los híbridos enchufables.

Su importador en España, Guarnieri Concesionarios, nos aseguraba que aún existe stock de unidades del Fisker Karma en Europa y que siguen atendiendo reservas. Nos consta que en España se han vendido algunas unidades y que existen algunos Fisker Karma matriculados en nuestro país, entre ellos el que probábamos en noviembre del año pasado. Recordemos que el ensamblado final del Fisker Karma se ha realizado en la planta de Valmet Automotive en Finlandia. El acicate político de los contrarios a Obama pasa también por el hecho de que las inversiones, subvenciones y préstamos públicos se firmasen a condición del inicio de la producción de Fisker Automotive, y su Proyecto NINA en la antigua planta de General Motors en Delaware. Los trabajos previos a la apertura de esta fábrica se detuvieron también el año pasado y desde entonces de ella no ha salido ningún coche.

El inicio del fin de Fisker Automotive llegó con la liquidación de A123 Systems, su único proveedor de baterías. La electrificación fue el impulso que encumbró a Fisker y ayudó a lograr la liquidez necesaria para su ambicioso plan, pero también un inconveniente suficientemente importante para acabar con Fisker Automotive. Así de endeble es el entramado de la marca. A123 Systems ya causó controversia en su día por financiarse con los mismos fondos públicos de Estados Unidos y acabar adquirida por una empresa china. Fisker Automotive podría seguir el mismo camino…

Al comienzo decíamos que nos sentíamos apenados. Tras haber conducido un Fisker Karma, no es para menos. La primera vez que conocí este coche, si mal no recuerdo, fue en el Salón de Ginebra de 2009. Aún reconociendo que su mecánica incluso me decepcionó, es de justicia reconocer la belleza de este coche y la presencia de detalles con suficiente peso como para que un buen amante de los automóviles lamente su pérdida. La prueba de ello es que hace poco el equipo de Diariomotor decidiéramos dedicar al Fisker Karma la portada de Diariomotor Altas Prestaciones.

Desconocemos que sucederá con Fisker Automotive, aunque en las próximas semanas el mutismo oficial debería romperse para darnos a conocer el futuro de la marca. No descartamos sorpresas y al menos nos queda el consuelo que tras abandonar este sueño, no nos cabe la menor duda de que Henrik Fisker ya estará pensando en un nuevo proyecto que seguro nos apasionará.

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